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Hyundai i10: un urbano que no se queda atrás en conectividad y seguridad

La marca renueva un coche que ha sido clave para su crecimiento en Europa con la intención de posicionarlo como uno de los referentes de su segmento, gracias a sus avances tecnológicos.

El nuevo Hyundai i10
El nuevo Hyundai i10.

Un coche del segmento A que no renuncia a los últimos avances en conectividad y seguridad, sin perder de vista, tampoco, el diseño. Así es el nuevo Hyundai i10, con el que la marca coreana continúa su misión de «democratizar» la tecnología, haciéndola accesible para todos.

La que es la tercera generación del vehículo urbano, lanzado en 2008,  adquiere un aire más deportivo gracias a la renovación de sus dimensiones—el techo se rebaja 20 mm, mientras que de anchura gana esa misma medida—, de su parrilla frontal y de su capó, más resaltado.

Ya una vez dentro, destaca la mayor habitabilidad de la unidad, la mejora en la visibilidad que ofrece al conductor a la hora de hacer maniobras y el espacio de almacenaje, como también lo hace la pantalla táctil de ocho pulgadas en la que, al dar marcha atrás, se muestran las imágenes de la cámara de visión trasera.

Por otra parte, el maletero, con una altura de carga 29 mm más baja, ofrece un volumen de carga de 252 litros.

Hyundai incorpora al i10 la tecnología de conectividad Bluelink, que permite al conductor, con una aplicación móvil complementaria, buscar aparcamiento y gasolineras, conocer la ubicación de su coche y el bloqueo remoto de las puertas, entre otras acciones.

Pensando en la seguridad, el coche está equipado con el asistente a la frenada de emergencia en ciudad con detector de peatones —que ayuda a identificar a las personas que se interpongan en la trayectoria del vehículo, así como a saber si el vehículo delantero disminuye la velocidad o se detiene, para frenar automáticamente, si llega a ser necesario— y el sistema de asistencia de mantenimiento de carril.

Además, su cámara frontal identifica las señales de velocidad en la carretera para mostrárselas al conductor en tiempo real, y su función de advertencia de atención emite una señal sonora si detecta que este está distraído o con sueño.

Asimismo, la personalización del i10 se hace posible gracias a sus 10 colores opcionales para la carrocería, que se pueden combinar con dos tonalidades para el techo: rojo o negro. También la tapicería está disponible en tres colores diferentes.

En verano, más deportivo

En relación a las motorizaciones, son dos las que están disponibles, ambas de gasolina y con transmisión tanto manual como automatizada: un 1.0 MPi de tres cilindros (67 CV) y un 1.2 MPi de cuatro cilindros (84 CV).

Por otra parte, en verano llegará el i10 N Line, una versión más deportiva con motor 1.0 TGDi y con extras como luces diurnas led, una parrilla inspirada en los modelos de competición  y llantas de aleación de 16 pulgadas exclusivas.

De momento, el i10 no se apunta a las opciones electrificadas, debido a que, de acuerdo con la marca, la incorporación de esta tecnología, a día de hoy, supondría que el coche «dejara de ser tan asequible».

En cuanto al precio del modelo, que ya está a la venta, va desde los 14.250 euros de la versión con el equipamiento más sencillo, llamada Essence, hasta los 20.245 euros de la más completa, la Style; a estas cifras es posible restarle el importe por descuentos, que puede llegar hasta los 3.700 euros.

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