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Volante y medicamentos, un peligroso cóctel

Pese a que, actualmente, la mayoría de ciudadanos puede tener que medicarse en prácticamente cualquier momento de su vida, el peligro llega cuando se desconocen los efectos de los fármacos al volante, pues en España, el 75% de los conductores no sabe qué le puede provocar lo que toma —aunque hasta el 25% de las medicinas contraindicadas incluyen un aviso—. Así, según la Fundación Línea Directa, hasta ocho millones de usuarios reconocen haber circulado bajo el influjo de pastillas, algo que, entre 2010 y 2019, causó más de 50.000 accidentes dentro de nuestras fronteras.

Consumo de medicamentos al volante. Archivo.

Por norma general, todo conductor tiene asumido lo peligroso de ponerse al volante habiendo consumido drogas o alcohol. Sin embargo, existe un tercero en discordia: los medicamentos. Y es que en España, el 25% de ellos están contraindicados si se va a circular en cualquier circunstancia. Esto no quiere decir que no sea posible conducir habiendo tomado una pastilla, pero para poder hacerlo con seguridad, siempre es necesario consultar tanto los prospectos como al médico que lo haya recetado.

Así lo recomienda la Fundación Línea Directa en su último informe «Medicación y conducción, un cocktail mortal», en el que se expone que, entre 2010 y 2019, 50.000 accidentes de tráfico se han producido con al menos uno de los implicados bajo los efectos de un fármaco, lo cual representa el 5% del total de incidentes en esa década.

Cabe destacar que, dependiendo del momento, sí es posible una sanción, pues aunque normalmente no se detectan en un control rutinario, sí es posible que los análisis posteriores a un percance en carretera lo revelen. En situaciones graves, el castigo se fija en una multa de 1.000 euros y seis puntos del carnet —y en algunos extremos, puede tratarse como caso penal y plantearse penas de cárcel—.

El texto alude igualmente a que actualmente, cerca de ocho millones de personas cogen el coche estando en tratamiento médico, y más de dos lo hace habiendo tomado pastillas sin prescripción. De hecho, según los datos de la Fundación, hasta el 75% de los españoles no conoce el efecto que tiene lo que consume; aunque dos de cada tres usuarios expresan no haber recibido información de un facultativo —eso sí, más del 50% de la población admite no leer cajas ni prospectos—.

En cuanto a la tipología, los más ingeridos son los psicofármacos, pues en 2019 se registraron 1.300 fallecidos en las carreteras habiendo dado positivo en ellos, un 19% del acumulado de incidentes mortales a final de año. Dentro de ellos, los ansiolíticos copan el 63% y los antidepresivos, un 45%, con estos últimos creciendo un 37% en los últimos cursos. Además, de esas 1.300 víctimas, el 22% también había consumido alcohol, el 16% drogas, y el 9% ambos.

Para tratar de acotar las razones que llevan a alguien a arriesgarse al volante estando bajo el influjo de un fármaco contraindicado, la Fundación explicita en el documento que una mayoría de los implicados son hombres, ya que las mujeres han demostrado ser, de media, tener mayor conocimiento sobre la situación a la que se enfrentan al conducir. Asimismo, amplían que el grupo de edad con mayores problemas en este aspecto es el que va de los 35 a los 44 años.

Finalmente, dos de cada tres usuarios son reincidentes en cuanto al consumo, y del total de españoles, 4,5 millones admite haber mezclado fármacos con alcohol al circular, y otros dos millones, haberlo hecho con drogas; incluso más de un millón reconoce haber notado los efectos producidos por un medicamento sobre su capacidad motriz o su visión y haber seguido la marcha sin detenerse por ello.

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