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Ghosn: "La Alianza que vemos hoy es una mascarada que no va a ningún lado"

El expresidente de la Alianza Renault-Nissan, Carlos Ghosn, se ha declarado inocente de todos los cargos que le acusa la Fiscalía japonesa, en su primera conferencia de prensa tras su fuga a Líbano, en la que ha hecho un repaso del grave deterioro que han sufrido las compañías después de su detención en noviembre de 2018.

Archivo. Carlos Ghosn, en una Junta General de Accionistas de Renault de 2017.

El expresidente de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, Carlos Ghosn, ha cargado con dureza contra Nissan en su primera rueda de prensa tras fugarse de Japón a Líbano el pasado 30 de diciembre, en la que se ha declarado «inocente» de todos los cargos, a su juicio «sin base», de los que le acusa la Fiscalía japonesa tras su detención el 19 de noviembre de 2018.

«Ha hecho daño a mucha gente […], ya se ha gastado 200 millones de euros en este caso. Se está destruyendo la marca y la empresa«, ha sentenciado el directivo, que ha recordado que, después de los casi 14 meses que han transcurrido desde que le detuvieran, Nissan ha perdido 10.000 millones de dólares en capitalización bursátil frente a los 5.000 millones de Renault, un impacto que contrasta con una industria de automoción que ha crecido de media alrededor de un 12%.

La crisis que se creó en el grupo nipón también ha tenido como víctima a la Alianza y es que, tal y como ha apuntado Ghosn, actualmente no es otra cosa que «una mascarada que no va a ninguna parte», una realidad muy diferente de la que había «en 2017, cuando era el grupo número uno en el mundo, con las tres compañías creciendo y con una visión clara de futuro». «No funciona, y lo sé porque llevaba 17 años al frente y lo vemos en los resultados de cada una de las empresas», que ya no crecen, sus beneficios están cayendo y no se cuenta con una hoja de ruta consistente en desarrollo de tecnología, ha puntualizado.

El ejecutivo, además, ha hecho énfasis en la oportunidad que se ha perdido de cerrar una fusión con el Grupo FCA, sobre la que ha explicado que la estaba negociando con John Elkann, presidente del consorcio italoamericano, antes de su detención y que las negociaciones estaban muy avanzadas, hasta el punto de que se había fijado una reunión para enero de 2019 para poder sellar un pacto. «La Alianza perdió lo imperdible. Es increíble, se fueron con PSA. Cómo puedes perder esa gran oportunidad de convertirte en el actor dominante de la industria», se cuestionó.

El exdirigente de Renault-Nissan, si bien dibujó la delicada coyuntura que atraviesan las marcas de la Alianza, expresó que, frente a las acusaciones que se le atribuyen de informar incorrectamente sobre sus retribuciones, de abuso de poder o de apropiación indebida de fondos de la compañía japonesa, todas ellas «sin fundamento» y que han minado su imagen personal, su carrera en la automovilística es más bien una historia de éxito, con un gran compromiso demostrado desde el principio, primero en 1999 consiguiendo lo que muchos pensaban que «era imposible», que era revivir una empresa que estaba «muerta». Asimismo, ha expuesto que hace una década le hicieron una oferta para liderar General Motors, sin embargo, la rechazó, pese a que le doblaban el salario, porque «un capitán no se marcha cuando el barco está en peligro».

Sistema corrupto y hostil

Ghosn, en su intervención en Líbano ante prensa internacional —arrancó a las 14 y concluyó tras una ronda de preguntas y respuestas algo más de dos horas más tarde»— justificó su fuga de Japón ante «la imposibilidad de tener un juicio justo» —se preveía que diera comienzo en abril— y por el hecho de tener que afrontar, probablemente, un proceso que podría durar hasta cinco años, con un desenlace negativo casi seguro para sus intereses, puesto que en el país del sol naciente «hay un ratio de condena del 99,4%».

«Era rehén en un país para el que he servido durante 17 años y era considerado un modelo a seguir», lamentó, añadiendo que el sistema de Justicia japonés es «corrupto y hostil» y que «nunca debería haber sido arrestado». Una muestra de ello la ha dado al referirse a que la Fiscalía en los interrogatorios le habría amenazado con que si no confesaba no solo irían contra él, sino también contra su familia.

Aparte de ello, el directivo expuso la «brutalidad» con la que le han tratado durante sus 130 días encarcelado, en los cuales se han violado sus derechos fundamentales. Como ejemplo del trato recibido, señaló que ha padecido interrogatorios de hasta ocho horas sin abogado, bien diurnos o nocturnos, que solo podía recibir la medicación que había en el centro de detención y no la que tenía prescrita y que solo se le permitía ducharse dos veces por semana.

 

 

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